Un estudio de actualidad advierte que el periodo de calma que solía caracterizar a los meses de menor demanda se ha desvanecido. Factores como la flexibilidad laboral del «home office» y las campañas comerciales ininterrumpidas han provocado un aumento masivo de visitantes y costos en los centros turísticos durante todo el calendario.
Expertos aseguran que la temporada baja, ese oasis temporal donde los viajeros encontraban paz y precios bajos tras las vacaciones estivales, está en vías de extinción.
La convergencia del trabajo remoto, las políticas de precios dinámicos y el marketing constante del sector turístico ha eliminado casi por completo las posibilidades de hallar sitios solitarios o grandes descuentos. Según un reporte de USA Today, esta tendencia ya es una realidad palpable en diversos rincones del planeta.

El fin de la calma: Reservas y costos al alza
De acuerdo con datos de Virtuoso, el otoño —que antes se percibía como una época de transición— registró un incremento del 30% en reservas durante 2025. Esta estadística confirma que los meses tradicionalmente vacíos están alcanzando niveles de saturación y precios comparables a los de la temporada alta.
Respecto al turismo en el Viejo Continente, la Comisión Europea de Turismo señaló un cambio en el comportamiento del viajero estadounidense: solo el 18% planea visitar Europa en invierno, una caída notable frente al 28% del ciclo anterior. Simultáneamente, las escapadas breves o «microvacaciones» han visto disparar sus costos, alcanzando una media de USD 700 por noche, según cifras de Allianz Partners.
Whitney Haldeman, consultora en Embark Collective, subraya que meses como junio y septiembre ahora igualan en saturación y tarifas a lo que solía verse en pleno julio o agosto. Esta transformación ya no se limita a los parques temáticos, sino que se ha extendido de forma global.
El impulso del turismo anual y el encarecimiento global
Kyle Townsend, académico de la Universidad Estatal de Georgia, explica que los organismos de turismo y las cadenas hoteleras han trabajado activamente para convertir destinos estacionales en centros operativos durante todo el año. Esta visión se traduce en campañas que posicionan a playas y complejos de montaña como destinos ideales para visitar en cualquier mes, eliminando la distinción entre épocas del año.

